17 de Junio, Lunes, 2013

Me he levantado con un recuerdo en la mente… La perdición de mi madre, Lorealei también fue la mía… Mi padre, Ren acabó mi adiestramiento… Soy descendiente de ambos clanes; luz y oscuridad, polos opuestos, el principio y el fin, Baal y Diablo… Un triste destino. Mi hermana Rin sigue ayudando a la abuela Akara con sus pócimas curativas; nunca vienen mal.

Hoy Den estaba muy raro… Al parecer le habían herido mientras patrullaba. Me pregunto si podré pedirle salir…

Lo cierto es que combato a diario con las peores bestias que puedan existir… Pero soy incapaz de decirle mis sentimientos. Me cuesta, temo no ser suficiente o tal vez, demasiado. El Gran Consejo podría enterarse y atacarle; será mejor no correr el riesgo… Es una pena, me gusta mucho; tanto que no puedo hablar con él sin sonrojarme… Es tan listo, fuerte y guapo… Tiene un cabello largo y lacio de color negro que le llega hasta las rodillas; sus ojos verdes son tan profundos que cuando los miras, da la sensación de contemplar por unos instantes, vaga y tenazmente, el infinito, el mar profundo… Tiene tantas heridas… Su cuerpo se ha endurecido de la forma más perfecta de lo que pudo haber sido… Nada que ver con el resto de los guerreros de mi comando…

Ren los puso a mi servicio bajo el objetivo de defender la ciudad… Mi energía aún puede sostener la barrera pero, aún así, contra más batallas libro, más se debilitan mis fuerzas… No sé cómo continuar…

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